No sé si por inspiración o por falta de ella, muchos compositores

acaban recurriendo a los días de la semana como alimento creativo

para sus canciones. Algunos elaboran auténticas odas a lo septenario

y otros se limitan a escribir un texto a modo de diario en plan

“hoy me he levantado dando un salto mortal… dando volteretas he

llegado al baño”. Aprovecho para decir que esta canción siempre

me ha parecido poco creíble. No me imagino a David Summers haciendo

piruetas por su casa. Eso o España ha perdido a uno de los mejores

gimnastas de los 80. 

Al margen de los motivos o la credibilidad del texto, lo cierto es que

hay tantas canciones dedicadas a los días de la semana como jornadas

he vivido a lo largo de mi vida. Aquí va mi selección personal, mi

semana musical:

Si algo está claro al echar un vistazo al Cancionero Universal, es

que todos los músicos (amén de otros colectivos) odian los lunes.

Existen multitud de títulos recurrentes como I hate Mondays o I don’t

like Mondays, e incluso hay una banda que directamente decidió

llamarse Fucking Mondays, española para ser más exactos. Tenían

claro que la canción llegaría, ¿para qué esperar?.

Personalmente, mi lunes es para un clásico que cumple años conmigo:

Blue Monday de New Order. No todos los lunes son malos. Algunos son

azules (y joden, al margen de lo que llevemos de semana).

El martes y el jueves son días para la contemplación, para meditar

sobre el paso del tiempo. Tenemos canciones dedicadas al martes

por la mañana o al martes por la tarde. También clásicos como Ruby

Tuesday, por meter una de los Rolling en la lista. Finalmente he

decidido reservar este día para un grupo nacional. Maga y su bonita

Martes.

El miércoles, como explicaba Jemain Clement de Flight of the Conchords

en Business Time es el día perfecto para hacer el amor. No ponen nada

bueno en la TV y la gente no está especialmente cansada después de

realizar deportes sociales poco activos. Porque “dos minutos en el

paraíso son mejor que un minuto en el paraíso”,¡qué grande!.

Respecto al jueves, encontramos a Antonio Luque pendiente de lo

que pasa en la Calle Feria o a Matt Costa hablando de lo dulces

que son (y de paso rozando el plagio del riff de guitarra de Beetlebum

de Blur). Pero para mí el jueves es momento para escuchar a Brian

Eno y su Thursday afternoon . Indiscutible.

Y llegamos a los puestos de medalla. La sota, el caballo y el rey de

la baraja semanal. Innegable, salvando el lunes, ningún día puede hacer

sombra al trío de fin de semana.  Viernes, Sábado y Domingo: fiesta y

desfase. A escribir canciones.

Me permito llegados a este punto desarrollar paralelamente una teoría

de la evolución romántica-social-semanal a través de la música: El

viernes la cosa se pone romántica. No hay dudas: Friday I’m in love,

de The Cure. Paso del resto. El sábado es una locura. Fiesta por aquí,

sexo por allá… después vienen las excusas y las conversaciones

complicadas como cantaban Madness en su canción Saturday night, Sunday

morning. No obstante y aunque suena a fiesta (Sí, los Bee Gees y su Saturday

Night Fever cuyo estribillo me parece alucinante, resuenan en mi cabeza)

el corazón siempre gana cuando juega en mi campo, porque los sábados, incluso

cuando se sale a bailar, son como los lunes o como los domingos, o

como cualquier canción de entrega amorosa: Saturday night de Suede. ¡Qué tiempos!

Y para finalizar, a pesar de tener un top 3 compuesto por La buena vida,

la Velvet y Sonic Youth, el domingo se lo dedico a mi compadre Carlitos, porque

al fin y al cabo, todos los malditos días pueden ser tan tristes como un domingo.

Morrisey y hasta otra.

Música ambiente para amenizar la lectura
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